Lava bien los calabacines y córtalos en laminas delgadas. Procura que todas las piezas tengan un tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme. Si lo prefieres, también puedes hacer esta receta cortando el calabacín en rodajas finas.
Coloca las láminas sobre papel de cocina, espolvorea una pizca de sal y déjalas reposar durante 15 minutos. Este sencillo paso ayudará a que el calabacín pierda parte del agua que contiene de forma natural, evitando que la preparación quede aguada. Después, sécalas bien con más papel absorbente.
Forra la cesta de la freidora de aire con papel para hornear o papel especial para airfryer y coloca una primera capa de láminas de calabacín, procurando cubrir toda la base.
Añade una capa de jamón cocido y otra de queso. Repite el proceso alternando capas de calabacín, jamón y queso hasta terminar los ingredientes, procurando que la última capa sea de calabacín para conseguir un acabado más uniforme.
Reparte la salsa de tomate por toda la superficie con ayuda de una cuchara, extendiéndola de manera homogénea para que llegue a todos los rincones.
Cubre con una buena cantidad de queso mozzarella y espolvorea por encima queso parmesano rallado, que aportará un acabado más dorado y un extra de sabor.
Cocina en la freidora de aire a 170 ºC durante 15-18 minutos, o hasta que el queso esté completamente fundido y la superficie adquiera un bonito tono dorado. Deja reposar un par de minutos antes de servir para que las capas se asienten y resulte más fácil de cortar.
Cuando ya esté un poco reposado, puedes cortar las porciones y servir el calabacín con jamón y queso como plato principal. ¡Seguro que queréis repetir!