Pela los plátanos maduros y córtalos en rodajas. Colócalos en un recipiente o bolsa apta para congelador, separados para que no se peguen demasiado. Congélalos por al menos 4 horas, aunque lo mejor es dejarlos toda la noche.
Haz un café bien concentrado. Puedes usar espresso, moka o café filtrado pero cargado. Déjalo enfriar completamente antes de usarlo para que no derrita demasiado el plátano al mezclar. Añade el café gradualmente para controlar la textura.
Mezcla hasta que se integren bien. Si agregas demasiado líquido de una vez, puede quedar más como batido que como helado, raspa los bordes si es necesario y sigue procesando hasta que la textura cambie de granulada a cremosa.
Para una consistencia más firme, llévalo al congelador de 30 a 60 minutos antes de servir. Si lo quieres más cremoso y suave, puedes servirlo inmediatamente.
Pasado el tiempo de congelado sirve el helado de café en una taza. Si queda muy duro al congelar, déjalo reposar 5 minutos a temperatura ambiente antes de servir.
Disfruta el helado de café con 2 ingredientes, la combinación del dulzor natural del plátano con la intensidad del café crea un equilibrio increíble. Además, puedes adaptarlo a tu gusto: más suave, más intenso, más firme o más cremoso. Es una opción saludable, rápida y perfecta para cuando quieres algo dulce pero sin remordimientos.